Arrugas, frío intenso e incansable, y un caballo.
Y las patatas. Y la vida de mierda. Leitmotiv de todas sus películas.
Yo entiendo que Béla Tarr haya decidido que esto sea su última película. Es la nada, el Nietzsche del cine.
El caballo de Turín (A Torinói ló), 2011.
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