Esta joyita española es precursora de tantas aquellas que siguen la premisa de “qué habría pasado si…”, tema tan explotado hasta la falta de imaginación. Pero ésta sí es soñadora y original.
Ingenua, deliciosa, llena de alegría. Como las screwball comedies hollywoodienses.
Y además, cuenta con la irresistible sonrisa de Conchita Montes. Y transcurre en parte en un tren, bajo la lluvia y los oportunos paraguas.
La vida en un hilo, 1945.